Recuerdos del tiempo de la inocencia
En septiembre de 1975 sería el año en que comenzaría mi educación universitaria. Como requisito previo para ser aceptado en las diferentes facultades, los estudiantes debíamos asistir a un curso de preparación bajo el termino genérico de “orientación.” Se impartiría entre mayo y agosto antes del ingreso a nuestras respectivas facultades del semestre que iniciaría en septiembre. La orientación se impartía tres veces por semana, de las seis a las ocho de la noche. El propósito de la orientación era preparar a los nuevos estudiantes para los rigores de la vida académica, apoyándonos en la complejidad de la educación superior. Los temas no eran académicos en sí, sino que buscaban facilitar el aprendizaje. Por ejemplo, explicar qué era una catedra, cómo tomar apuntes, cuáles eran los requisitos para entregar un ensayo, e incluso cómo pedir prestados libros de la biblioteca o el uso del “Kardex” (un sistema para encontrar libros en la biblioteca). En ese tiempo trabajaba a tiempo comple...