El agua es vida
Uno de mis primeros recuerdos del mar y la arena es mi abuelo poniéndose el traje de baño dentro de una pequeña cabaña hecha de hojas de palma secas que servía de refugio, vestidor y sombra para quienes no teníamos propiedades junto a la playa. No sé por qué ese recuerdo en particular permanece en mi mente, y porque no otro que podría parecer más significativo: jugar en el agua, tomar la mano de mi madre o reír con mi papá. La memoria es así. Por razones incomprensibles para mí el cerebro conserva ciertas imágenes y deja que otras se disuelvan, y yo por lo menos, no tengo una explicación lógica para lo que la mente elige preservar. Estoy seguro de que no fue mi primera visita al océano, pero es la primera que recuerdo. Ojalá pudiera recordar jugar en el agua, correr descalzo por la orilla o jugar con mis padres bajo el sol. Recuerdo muchas otras visitas a las playas de mi tierra natal, pero de aquel día, lo que se quedó grabado en mi memoria fue el cuerpo arrugado de mi abuelo mientras...